Comienzan a radicarse en Valcheta familias oriundas de Patagones, Viedma
y otras Provincias, como así también de lugares muchísimo más
alejados, como Europa, Arabia, y países vecinos de Argentina como
Uruguay y Chile, algunos de los primeros pobladores fueron:
Casas, Crespo, Rial, Ruiz, Benedé, La Rosa, Paz, Cabrera, Herrero,
Alfaro, Gorozo, López, Cuello, Kucith, Martínez, Rada, Chaer, Larguía;
Pérez, Bruce, Asconape, Mir, Basanta, entre otras...
(Estos datos constan en informes de la Dirección Nacional de Tierras).
Estas estas fueron solo algunas de las familias que vinieron con
esperanzas de asentar sus raíces y ser los primeros que debían dar vida a
este pueblo.
INAUGURACION DEL FERROCARRIL

En el año 191O para el centenario de la
Revolución de Mayo se inauguraba el ferrocarril que uniría Buenos
Aires con Valcheta del ramal que se construía hasta Bariloche.
Alaníz como Director de la primera escuela del desierto, recibe al entonces Presidente de la República Figueroa Alcorta quien había llegado a San Antonio Oeste por mar en un crucero llamado 9 de julio y luego en tren hasta Valcheta.
Toda la gente para ese entonces concurre a la Estación de trenes, el director entusiasmado alentó al entonces Presidente (Figueroa Alcorta)en reconocimiento por ser el primero que visitaba estas zonas inhóspitas.
Desde ese día hasta hoy el tren a cargado con gran parte de nuestra historia, el ferrocarril permitirá el comercio con San Antonio, Viedma y Bariloche.
En el 2010
Cumplio 100 años de la llegada del Tren a Valcheta
COMUNICACIONES

Desde el año 1885 hasta el 1891
funciono el chasqui que iba desde Viedma a Rawson pasando por
Valcheta.
Hasta 1904 era difícil encontrar
quien quiera llevarlo hasta la colonia pastoril "Valcheta" pues se
requería tener buenos caballos , ser muy baqueano del camino ya era
toda una travesía de 33 leguas, en las cual no había agua para los
caballos, como tampoco forraje.
Sin caminos ni medios de
comunicación eficientes Valcheta sufría las consecuencias del
aislamiento y la soledad.
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| Diligencia del Correo Nacional |
En 1909 el Sr Jorge Blackhall
comienza a llevar pasajeros a Choele Choel por el Bajo Gualicho.
Posteriormente hace su aparición
la diligencia que cubre el recorrido Valcheta - San Antonio y Viedma
ida y vuelta por el camino del chancho (directamente por las
lagunas).Y en el invierno con poca frecuencia la mensajería"Federico
Crespo".
El Ferrocarril llega a fines de
1909 y se inaugura en marzo de 1910, uniendo San Antonio con
Bariloche. El riel traerá un gran cambio, permitirá el comercio con
viedma, San Antonio y Bariloche.
En 1916 "La Veloce" de Don Esteban
Bellini con un Ford T modelo 1914 que se aventuro a hacer viajes por
las huellas de las carretas que iban hasta Punta arenas, hizo la línea
Valcheta - Choele Choel transportando carga, pasajeros,
correspondencia, medicamentos, etc. Realizaba un viaje semanal y
perduraría desde 1916 hasta 1923.
En 1930 se
inaugura la Estafeta.Vinieron los primeros automóviles"Buick"
imponentes para la época.
LA PRIMER ESCUELA
Juan Benede, prolifero comerciante preocupado por los pequeños niños
de nuestro pueblo propone reunir fondos para la construcción de aulas y
una habitación para los maestros que pudieran llegar.
Esta inquietud la llevan adelante con distintos vecinos con el objeto
de brindar educación a los más pequeños.
El 24 de abril de 1905 se hace realidad el sueño de una escuela en
Valcheta cuando arriba el Sr. Adolfo B Alaniz y Clara Leyes de Alaniz
quienes serian los primeros maestros de la Escuela del Desierto, antes
de ellos no hubo ningún tipo de educación.
Don Adolfo B. Alaniz llego a Valcheta
procedente de San Luís en el año 1905 vino con su señora, suegros y
sus criados.
* Fue nombrado Maestro y Director de la escuela nº 15.
* Su señora Clara Leyes de Alaniz también ejercía la docencia junto a èl
* Se domicilio en la casa de la Flia Rinne.
* Alaniz era un hombre de disciplina, amigable y gentil, buen maestro y defensor de toda la gente que se veía sometida, uno de los cultores de nuestro pueblo y además enseño a la gente a defenderse y hacer valer sus derechos (para que no existiecien abusos).
* Fue nombrado Maestro y Director de la escuela nº 15.
* Su señora Clara Leyes de Alaniz también ejercía la docencia junto a èl
* Se domicilio en la casa de la Flia Rinne.
* Alaniz era un hombre de disciplina, amigable y gentil, buen maestro y defensor de toda la gente que se veía sometida, uno de los cultores de nuestro pueblo y además enseño a la gente a defenderse y hacer valer sus derechos (para que no existiecien abusos).
La Flia Scandroglio es una de las familias pioneras de nuestro pueblo.
Don Carlos Scandroglio con su deseo de progreso construyo una de las
primeras casas de nuestro pueblo y aun se mantiene en pie, es una
verdadera reliquia de la época, consta de enormes habitaciones,
ventanas con rejas y puertas de cedro con adornos antiguos, todo al
mejor estilo colonial.
A lo largo del tiempo la casa de Scandroglio fue: Posta, Iglesia,
Juzgado de paz, Oficina de Correo, Delegación de tierras, Soderia y en
el transcurso de los años albergó numerosos comercios como acopio de
frutos, tienda, mueblería y artículos del hogar, tapicería para cerrar
parte de su historia como teatro de títeres "El Sueno encantado"
La Sra. Lucia Scandroglio, cuando tenía 85 años solía relatar que era hija de ese matrimonio de laboriosos pobladores y que gran parte de su vida la pasó en esta histórica casona. Recordaba que su madre Doña Maria Scandroglio servia de comer cuando aquella casona era posta a los viajeros que se reponían de las largas jornadas patagónicas. En esta casona se oficiaron los primeros servicios religiosos y los sacerdotes que lo hacían se hospedaban en la misma.
En sus lindes mediante un sistema de bombeo se cargaba el agua,
que mediante estanques eran llevados a la localidad de San Antonio.
Los centenarios de eucaliptos que se aprecian en la parte posterior de
la casa fueron plantados por Don Carlos Scandroglio. Recorriendo el
interior de la casa vemos el alto cielorraso de pesada madera de
pinotea, como así también sus pisos hechos de la misma madera. En el
exterior se alojaba un aljibe (q' actualmente no se encuentra)
[En la actualidad funciona La Asociación civil "Un Puente" ]
Sembraron como allá en su lejanas
tierras, olivos y vides, abrieron huellas en el
desierto, constituyeron familias numerosas y contribuyeron a
conformar parte de la identidad y la idiosincrasia de este pueblo de
Valcheta, un verdadero oasis de la Línea Sur rionegrina.
¿Qué raro influjo ejercía la
Patagónica a principios de siglo sobre esos inmigrantes libaneses y
sirios (mal llamados turcos), que la elegían como su tierra de
promisión?
A lo mejor la sed de correr
aventuras por exóticas regiones, el deseo de prosperar en la América
o, quizás, la similitud con el paisaje y la geografía de su tierra de
origen.
Lo cierto es que la escogieron y
en ella realizaron su proyecto de vida, formaron familias, abrieron
caminos en el desierto inhóspito, prosperaron en sus actividades,
conservaron sus ancestrales costumbres traídas de Oriente, y en muchas
oportunidades empañaron sus ojos embargados de nostalgia por aquel
lejano país de los cedros que un día dejaron con el corazón encogido
de tristeza.
Historias personales de grandes
sacrificios y esfuerzos: fueron mercachifles, peluqueros,
agricultores, vendedores ambulantes, acopiadores de lana y frutos del
país, propietarios de los primeros establecimientos de ramos
generales, cuyos nombres exóticos como La Flor del Líbano o la
Estrella de Siria, hablaban en los trabajosos anuncios
comerciales del desarraigo y la nostalgia que sentían por su
patria lejana pero siempre presente en los afectos y el recuerdo.
Lo cierto es que a principios
de siglo comenzaron a radicarse en Valcheta y sus parajes aledaños
con su forma austera de expresarse en su castellanos a destiempo, sus
costumbres culinarias tan diferentes de las patagónicas, y las muchas
anécdotas risueñas que provocaban entre los criollos ya afincados en
la zona, que ya conformaban una verdadera antología de cuentos y
relatos costumbristas de toda la región sur rionegrina.
Entre los más recordados por
los viejos y memoriosos pobladores figura un árabe de humilde
indumentaria que vivía en una cueva ubicada en cercanía de las vías
del ferrocarril, siendo un verdadero ermitaño y de parcos ademanes que
se llamaba Domingo Curi, y del que se desconocía el país de
procedencia.
Otro verdadero personaje
popular y muy mentando era una mujer de hábitos nómades, que vivía de
la caridad pública llamada María Matar, poco conocida por su nombre
pero sí por el apodo que la hizo famosa en Valcheta: La Marchanta.
Pero sí se sabe que en la
década del 20 vinieron don Alejandro Mussi y sus primos del mismo
apellido -que no era precisamente en su patria de origen-: los
hermanos Abraham, Ale y José Mussi, y el hijo de Alejandro, don Mehde.
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| Familia Mortada |
Llegaron también dos hermanos
fundadores de una conocida familia valchetera, don Jacinto Mohamed y
don Pedro Direne. Y con ellos el abuelo del autor de esta nota don
Ahmed Ardín, quien luego de recorrer Inglaterra, México y Chile al
llegar al país trocó su nombre por el de Julián Luna.
La pequeña historia de esta
gesta recoge el nombre de don Selim Arden, también de numerosa
descendencia en Nehuel Niyeu y Valcheta.
Fadel Sulman, muy rememorado,
se radicó en el paraje Chipauquil: don Jacinto Nazardín, en cambio,
eligió la zona de Arroyo Ventana. Y los hermanos Mustafá, con su
esposa Basime, y Abdo El Hossen se radicaron en Sierra Pailemán, donde
construyeron un verdadero oasis en el desierto.
Es también notorio que
arribaron con su bagaje de esperanzas los hermanos Miguel y Felipe
Marón, este último dedicándose al ramo del comercio y de la hotelería,
siendo su establecimiento muy conocido por viajantes y corredores que
se hospedaban en el mismo.
En aquellos lejanos tiempos
los hermanos Seleme, don Francisco y su esposa Latife, y don José,
también formaron en Valcheta sus proyectos de vida.
Y en el recuerdo emocionado
de la colectividad árabe no puede faltar la mención de los siguientes
inmigrantes que fructificaron en una de las familias más numerosas y
tradicionales del portal de la Línea Sur: don Abraham Mortada y su
esposa Chafica Hossen, Fuad, Said y Selim y también don Emilio, don
Abraham y don José Mortada con su esposa Jadiye Ede, originarios del
pueblos libanés de Balbek y descendientes del árbol genealógico del
Profeta Muhammad.
Y la historia regional continúa
recordando los nombres de estos forzados pioneros de la zona: don
Abdo Girala, don José Yeber, muy emprendedor y recordado por su oficio
de peluquero; don Juan Sale, dedicado a actividades comerciales; don
José Saieg y don José Ceitune y un notorio personaje, probablemente el
primer fígaro que recuerda la localidad, don Yalul Mahmud.
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| Familia Bugamen |
Y sigue recordando. "Ahí si que extrañé el clima de mi país y lloré de frío. El negocio donde compraba estaba a una legua del pueblo; su dueño era el señor Beriedé; don Simón Nassif vino también, antes que yo, y tenía un comercio de ramos generales. En 1907 llegaron aquí los hermanos Fortunato y Nader Buganem; este último sabía de obras, construyó una casa que aún hoy existe y allí un comercio de ramos generales y también una panadería. Se compraron una chacra en Punta del Agua y Nader, que era muy inquieto se trajo colmenares, llegando a tener hasta cuarenta colmenares".
Don Tufic Zaher, en Ramos
Mexía y posteriormente en Valcheta, fue uno de los impulsores del
Centro Libanés Argentino.
De grato recuerdo es don Alí
Chible, muy apreciado por sus cualidades de hombre ilustrado y de
cultivadas costumbres que se estableció en el ya citado paraje Los
Berros.
Un capítulo aparte merecería
ocupar don Jalil Dana, quien hablaba tres idiomas y cuyos cuentos y
anécdotas son proverbiales en toda la región de la Línea Sur.
Llegaron asimismo a Valcheta
por aquella época don Emilio Musi Salug, don Juan Karan y su hermano
que también se establecieron en Arroyo Los Berros; don Emilio Ede, los
hermanos Francisco y Juan Sarquís, don Angel Abdala, quien solía
vender frutas en forma ambulante munido de dos canastos, y un
fotógrafo conocido como don Antonio, quien a veces visitaba la
localidad para ejercer su oficio.
Y también don Teófilo Chaieb;
ocasionalmente los hermanos Mahmud y Soleimán Kanje. Y don Chaer,
persona muy seria y respetada que ejercía la actividad mercantil en
una esquina hoy tradicional del pueblo.
Seguramente entre los últimos
inmigrantes podemos señalar a don Kamal Kamel Youssef, actualmente
establecido comercialmente en la vecina Sierra Grande. Y cerrando esta
gesta inmigratoria la señora Wayha Ayul, quien llegó en 1963
directamente desde el Líbano y es propietaria de un comercio de
tienda.
Lo cierto es que se
integraron a pesar del clima hostil, del idioma diferente, de las mil
vicisitudes que la vida en la Patagonia obliga a superar.
Sembraron como allá en su
lejanas tierras olivos y vides, abrieron huellas en el desierto,
constituyeron familias numerosas y contribuyeron a conformar parte de
la identidad y la idiosincrasia de este pueblo de Valcheta, un
verdadero oasis de la Línea Sur rionegrina.
JORGE CASTAÑEDA






